Conoce tu empresa
Le cuentas a qué te dedicas, quiénes son tus clientes y cómo trabajas. Eso no se borra: todo lo que hacen después parte de ahí.
Tu empresa, con gente que no duerme
No es un chat al que preguntas cosas. Es un equipo con jefe, encargados y trabajadores que reciben una tarea, se la reparten, la hacen y te dejan el resultado hecho. Tú les dices qué quieres. Ellos se organizan solos.
Sin tarjeta, sin permanencia y sin instalar nada. Hablamos antes contigo.
SEO no es posicionamiento: es Scalable Engine Orchestration. Orquestación de motores que escala: una sola instalación, tantas empresas como haga falta, cada una con su equipo y sus datos aparte.
Una IA normal te contesta y se olvida. Aquí hay una casa montada: se acuerda de lo tuyo, sigue trabajando cuando cierras el navegador y te rinde cuentas.
Le cuentas a qué te dedicas, quiénes son tus clientes y cómo trabajas. Eso no se borra: todo lo que hacen después parte de ahí.
Una tarea grande no la hace uno solo. El jefe la parte, la encarga y revisa lo que le devuelven. Si hace falta alguien nuevo, lo crean.
Dejas el encargo por la noche y por la mañana está hecho. No hay que estar dándole a un botón cada cinco minutos.
Informes, dosieres en PDF, listas de clientes, correos redactados, comparativas de proveedores. Cosas que puedes usar tal cual.
Tus datos son tuyos y no los ve ninguna otra empresa del sistema. Ni siquiera se cruzan por error: cada casa está separada por dentro.
Cada cosa que pueden hacer se enciende y se apaga. Lo que no le des, no lo hacen. Y lo delicado te lo piden antes.
No hay que instalar nada ni cambiar cómo trabajas. Se entra por el navegador.
Nos cuentas a qué se dedica tu empresa y qué te gustaría quitarte de encima. Por WhatsApp, sin compromiso.
Se saca gratis en un par de clics y te la explicamos paso a paso. La pones y ya está: el gasto de la IA lo controlas tú.
Tu empresa, tu jefe y tu primer equipo de agentes. Entras con tu correo y tu contraseña y ya está funcionando.
Escribes lo que necesitas como se lo dirías a un empleado. Ellos deciden quién lo hace y te avisan cuando está.
«Lo que quería no era una inteligencia artificial. Era gente que hiciera el trabajo que a mí no me da la vida para hacer.» La idea de la que salió todo esto
Estos son ejemplos reales de encargo. No hay una lista cerrada de funciones: se les pide en castellano y se organizan ellos.
Sin tramos, sin cobrar por usuario y sin sorpresas a final de mes.
29 € / mes
Por empresa. IVA aparte.
Antes de cobrarte nada hablamos y lo pruebas.
No. Se escribe lo que necesitas como se lo dirías a un empleado, en castellano y sin fórmulas. Lo único técnico es sacar la clave de IA, y eso son dos clics que te explicamos paso a paso.
Porque así el gasto de la inteligencia artificial es tuyo, lo ves en tu cuenta y lo controlas tú. Si lo pusiéramos nosotros, tendríamos que cobrarte de más por si acaso, o ponerte un tope. Con tu clave, la cuota es siempre la misma y de la IA pagas lo que gastas.
Depende de cuánto trabajo les mandes, pero para empezar hay claves gratuitas que dan de sobra para probarlo con calma. Cuando el uso crece, hablamos de números reales y no de estimaciones.
No. Cada empresa está separada por dentro, no solo en la pantalla: una consulta que no diga de qué empresa es directamente no se ejecuta. Y nadie entra en una casa que no sea la suya.
Un agente solo trabaja con lo que tiene delante y con las herramientas que le hayas dado. Si le pides algo para lo que no tiene medios, lo dice y te pide lo que le falta, en vez de rellenarlo. Y todo lo que hace queda anotado, con la hora y con quién lo hizo.
No hay permanencia. Se paga mes a mes y te vas cuando quieras. Tus datos son tuyos y te los llevas.
Porque prefiero hablar antes con cada empresa. Hay casos en los que esto no aporta nada, y me parece mejor decirlo que cobrar una cuota y que lo descubras tú al mes siguiente.
Nada. Se entra por el navegador, desde el ordenador o desde el móvil, con tu correo y tu contraseña.
La herramienta y esta web están en español, inglés, alemán y francés. Y los agentes escriben en el idioma que les pidas, que para contestar a un cliente de fuera es lo que importa.
Cuéntame a qué te dedicas y te digo en cinco minutos si esto te sirve o no. Si no te sirve, te lo digo igual.
Escribe tu correo y te mandamos un enlace para ponerte una contraseña nueva.