El jefe
Eres tú, o quien tú digas. Recibe lo que llega, decide qué se hace primero y da el visto bueno a lo delicado.
La idea es sencilla: en vez de una inteligencia artificial a la que preguntas cosas, montamos una plantilla. Con su jefe, su gente y su forma de trabajar. Tú das el encargo; ellos lo convierten en trabajo hecho.
Eres tú, o quien tú digas. Recibe lo que llega, decide qué se hace primero y da el visto bueno a lo delicado.
Cada uno se ocupa de lo suyo: el comercial, el de compras, el que lleva el correo. Se les explica su puesto una vez y ya lo saben.
El encargo entra por un sitio y se va partiendo. Ves en qué punto está cada una y quién la tiene entre manos.
Cada cosa que pueden hacer se enciende y se apaga. Lo que no esté encendido, no lo hace nadie. Y lo gordo te lo piden antes.
Lo que aprenden se queda: cómo hablas a tus clientes, qué proveedores usas, qué salió mal la última vez. No se empieza de cero cada día.
Todo lo que pasa queda anotado con su hora y su firma. Si algo sale torcido, se ve exactamente dónde y por qué.
Así se ve por dentro un ejemplo cualquiera.
«Necesito comparar tres agencias de transporte para mandar veinte palés a Francia todos los meses.»
Decide que hacen falta tres cosas: reunir las tarifas, ponerlas en una tabla comparable y escribir la recomendación. Y reparte.
Si para una parte no hay nadie con ese oficio, se crea un agente nuevo para eso y se queda en la plantilla para la próxima vez.
El jefe mira lo que le devuelven. Lo que no cuadra, vuelve atrás. Lo que necesita tu permiso, te lo pregunta.
Un documento que puedes abrir, leer y mandar. No una conversación que hay que releer para sacar la conclusión.
Decirlo también es parte de explicarlo.
No firma, no compra y no manda nada en tu nombre sin que lo hayas encendido tú antes. La última palabra es tuya siempre.
Quita de encima lo repetitivo y lo que se queda sin hacer por falta de tiempo. Lo que hay que decidir con criterio, lo decides tú.
Si le pides algo para lo que no tiene medios, te lo dice y te pide lo que le falta. No te devuelve un resultado inventado con buena pinta.
Cuéntame qué encargo te gustaría quitarte de encima y te digo si esto lo resuelve.