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Cómo funciona

Una empresa dentro de tu empresa

La idea es sencilla: en vez de una inteligencia artificial a la que preguntas cosas, montamos una plantilla. Con su jefe, su gente y su forma de trabajar. Tú das el encargo; ellos lo convierten en trabajo hecho.

Las piezas

El jefe

Eres tú, o quien tú digas. Recibe lo que llega, decide qué se hace primero y da el visto bueno a lo delicado.

Los agentes

Cada uno se ocupa de lo suyo: el comercial, el de compras, el que lleva el correo. Se les explica su puesto una vez y ya lo saben.

Las tareas

El encargo entra por un sitio y se va partiendo. Ves en qué punto está cada una y quién la tiene entre manos.

Las llaves

Cada cosa que pueden hacer se enciende y se apaga. Lo que no esté encendido, no lo hace nadie. Y lo gordo te lo piden antes.

La memoria de la casa

Lo que aprenden se queda: cómo hablas a tus clientes, qué proveedores usas, qué salió mal la última vez. No se empieza de cero cada día.

El registro

Todo lo que pasa queda anotado con su hora y su firma. Si algo sale torcido, se ve exactamente dónde y por qué.

Un encargo, de principio a fin

Así se ve por dentro un ejemplo cualquiera.

01

Tú escribes el encargo

«Necesito comparar tres agencias de transporte para mandar veinte palés a Francia todos los meses.»

02

El jefe lo parte

Decide que hacen falta tres cosas: reunir las tarifas, ponerlas en una tabla comparable y escribir la recomendación. Y reparte.

03

Cada uno hace lo suyo

Si para una parte no hay nadie con ese oficio, se crea un agente nuevo para eso y se queda en la plantilla para la próxima vez.

04

Se revisa antes de dártelo

El jefe mira lo que le devuelven. Lo que no cuadra, vuelve atrás. Lo que necesita tu permiso, te lo pregunta.

05

Te queda el resultado

Un documento que puedes abrir, leer y mandar. No una conversación que hay que releer para sacar la conclusión.

Lo que no hace

Decirlo también es parte de explicarlo.

No decide por ti lo importante

No firma, no compra y no manda nada en tu nombre sin que lo hayas encendido tú antes. La última palabra es tuya siempre.

No sustituye a nadie de tu equipo

Quita de encima lo repetitivo y lo que se queda sin hacer por falta de tiempo. Lo que hay que decidir con criterio, lo decides tú.

No promete lo que no puede

Si le pides algo para lo que no tiene medios, te lo dice y te pide lo que le falta. No te devuelve un resultado inventado con buena pinta.

¿Lo montamos con lo tuyo?

Cuéntame qué encargo te gustaría quitarte de encima y te digo si esto lo resuelve.

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